Quemando asfalto
La velocidad
es una de las drogas más peligrosas
que existen. Puedes exprimir al
máximo el motor de tu coche, sentir
que éste está trabajando a la máxima
potencia, y querer más. Esta es una
sensación que será constante en este
juego. Siempre querrás más pero
tendrás que trabajar duro para
conseguirlo.
Burnout 2 nos brinda la
posibilidad de competir en
carreteras de todos los tipos, desde
carreteras de montaña hasta
autopistas, eso sí, a todo trapo. El
peligro será constante, en cualquier
momento podría aparecer un coche
contra dirección y fastidiarte el
primer puesto. Pero tranquilo,
cuanto más peligro provoques mejor
será ya que conseguirás más puntos y
turbo.
Tendremos varios modos de juego
para elegir. Desde la carrera
convencional donde el primero gana,
hasta el nuevo modo llamado Crash,
que consiste en chocarte contra el
mayor número de coches en un cruce,
todo un reto.
Brutalidad, velocidad y mucha
adicción es lo que te encontrarás si
pruebas este magnífico título.
Gráficos
Burnout 2 para Xbox es toda una
experiencia. Aunque no se puede
decir que Burnout 2 presente un
entorno gráfico repleto de
virguerías visuales, la conjunción
de sus muchas virtudes consiguen
elevar su apartado gráfico hasta un
nivel elevadísimo que le permite
codearse con los mejores juegos del
género.
Hay que destacar la ausencia
total de popping, sin duda uno de
los estigmas que más adolecen los
juegos de coches. El popping es el
efecto - o defecto - gráfico que
hace que los objetos se vayan
generando a la vista del usuario, lo
que produce una mala impresión. Los
programadores tienen que pelearse
muy mucho con la memoria de la
máquina para la que está siendo
desarrollado el juego, y es por ello
que se suelen considerar a los
juegos de coches como uno de los
baremos principales para medir el
potencial de una consola.
Los modelos de los coches no se
puede decir que sean detallados,
pero sí son totalmente deformables y
reflejan con gran calidad la
iluminación de los escenarios. Éstos
se alterarán con los derrapes,
clavadas de freno y demás maniobras
que realicéis, consiguiendo ofrecer
en todo momento la sensación de que
el mundo en el que nos encontramos
es casi real. Casi real, sólo se han
dejado un “pequeño” detalle, los
peatones. Suponemos que la memoria
no daba para más.
Esto nos conduce a hablar de los
accidentes. Los choques son la salsa
de Burnout 2, y la gran
espectacularidad de éstos es uno de
los principales argumentos del
apartado gráfico. Ruedas que salen
disparadas, cristales que se rompen,
carrocerías que quedan totalmente
destrozadas en mil pedazos... Una
gozada visual que pone en su sitio a
los que se aventuraron a tachar en
primer momento de anticuado a este
cuidadísimo apartado gráfico.
La sensación de velocidad es otra
de las grandes virtudes del juego de
Acclaim. Durante esos momentos os
dará la impresión de ir tan al
límite que el que no te hayas
estrellado con cualquiera de los
coches que estamos sobrepasando será
una constante al utilizar el
booster-turbo sea únicamente una
cuestión de suerte que de reflejos o
de control al volante. Y cuando
consigáis echarle el guante a los
denominados Custom Cars, vehículos
capaces de alcanzar velocidades de
auténtico vértigo, ya os podéis
preparar a rezar a la Virgen, porque
tan sólo un milagro se interpondrá
entre el accidente más espectacular
de la historia y vuestro vehículo.
Las animaciones, perfectamente
coordinadas y fluidas, en las que
las ralentizaciones no hacen acto de
presencia. El control de colisiones,
por su parte, y que en principio
tenía que ser uno de los puntos
fuertes del juego, tiene dos caras.
Una, la más visible y más
espectacular, es la que controla los
choques entre dos o más vehículos. A
ésta no se le puede reprochar nada
en absoluto, porque la gozada de ver
como el coche que controláis hace
mil cabriolas diferentes dependiendo
del ángulo y velocidad a la que el
impacto se produzca.
La otra área de las colisiones es
en la que intervienen los
escenarios. Por desgracia, la forma
en la que ésta se ha llevado a cabo
desmerece totalmente de la
interacción vista con los vehículos.
Así, por ejemplo, nos encontramos
con unas paredes invisibles que
impedirán que, por ejemplo, los
coches que salgan volando a
consecuencia del impacto caigan en
medio del mar o golpeen contra los
edificios que conforman el paisaje.
La verdad es que el acabado
general de Burnout 2 para Xbox se
encuentra a un altísimo nivel, y
representa lo mejor de un género, el
de la velocidad, que a fuerza de
juegazos del calibre de la creación
de Acclaim va situándose en
posiciones de privilegio en la
parrilla de mejores juegos de la
consola de Microsoft.
Sonido
Las canciones incluidas en la
banda sonora de este juego no son
temas comerciales, pero hay que
reconocer que consiguen salir bien
parados en su función, que no es
otra que la de dar ritmo a la
acción. Escuchar a The Offspring o a
Linkin Park mientras fundimos todos
los récords habidos y por haber en
este juego esta muy bien... Lástima
que para hacerlo tengamos que
suprimir los fantásticos fxs...
Efectos que nos dejarán
boquiabiertos, como aviones que
sobrevolarán las carreteras o el
ronroneo de un potentísimo motor que
espera ansioso que empiece la
carrera para demostrar su auténtico
potencial. En los choques podremos
descubrir nuevos sonidos cada vez
que presenciemos uno, desde coches
derrapando hasta la rotura de
cristales. Una orgía de efectos
sonoros que entrarán por nuestros
oídos haciendo llegar a nuestro
cerebro infinidad de datos que
servirán para completar la
información que ya estamos
recibiendo a través de las imágenes.
Un grandísimo trabajo.
Jugabilidad
Al empezar a jugar por primera
vez tendréis que superar una especie
de tutorial que servirá para
familiarizarnos con las principales
técnicas de conducción agresivas que
tendremos que desplegar para
hacernos con el control total de
Burnout 2: ir en contra dirección,
saltar más lejos, ganar turbos para
fundir a la peña, etc.
A medida que vayáis superando las
pruebas que se os irán proponiendo
se irán desbloqueando otras tantos
eventos a los que tendréis que hacer
frente si queréis superar en su
totalidad Burnout 2. El número de
coches a elegir también dependerá de
cuantas pruebas hayáis superado.
Aunque no sean modelos reales, sí
que no os costará encontrar
similitudes entre ellos y algunos de
los coches más exclusivos que se
pueden adquirir en los
concesionarios de vehículos
deportivos. Eso sí, también podréis
seleccionar otros coches mucho más
modestos como Pick Ups o
utilitarios.
El control de cada uno de estos
automóviles será radicalmente
diferente de uno a otro, no tanto
por la velocidad que serán capaces
de alcanzar o lo que tardarán en
acelerar, sino por la sensación de
la dirección, sensación
perfectamente plasmada y que
alcanzará su máxima dimensión cuando
os encontréis en medio del carril
contrario y venga contra vosotros un
trailer a toda velocidad. La rapidez
con la que os apartéis de su
trayectoria - en dar el volantazo -
y recuperar el control de vuestro
vehículo dependerá del nivel de
maniobrabilidad del coche que hayáis
seleccionado.
Cuando tengáis un accidente, lo
que sucederá con relativa frecuencia
si lo vuestro es ir en contra
dirección o apurar al máximo en los
adelantamientos, durante unos
segundos permaneceréis fuera de la
carrera, como una especie de
penalización por haber tenido el
golpe. Cuando volváis a la
carretera, eso sí, vuestro coche
estará reluciente, y exceptuando por
el tiempo que hayáis perdido, nada
parecerá haber cambiado.
Saltando, adelantando
peligrosamente a los coches,
conduciendo en contra dirección y
haciendo espectaculares derrapes
conseguiremos que nuestra barra de
booster o turbo se rellene. A medida
que ésta aumente de nivel
conseguiremos que nuestro vehículo
vaya más rápido, además de tener la
posibilidad de utilizar un turbo que
hará morder el polvo a vuestros
rivales.
Además, si conseguís que durante
el tiempo en el que esté activado el
turbo vuestro vehículo permanezca
alejado de colisiones múltiples y
demás percances propios de las
concurridas carreteras, el turbo se
os irá renovando tantas veces como
dure vuestra racha de conducción
temeraria. A destacar el efecto que,
en conjunción con el aumento del
volumen de la música, transmite la
vibración del mando y el filtro
visual que se adueñará de vuestra
pantalla. Una auténtico orgasmo
visual y táctil.
Supongo que ya os habréis dado
cuenta que Burnout 2 de simulador
tiene poco. Lo único que tiene se
puede decir que tiene es la opción
de escoger cambio automático o
manual y que al finalizar cada
carrera podremos consultar las
estadísticas de nuestra actuación,
como el salto más largo, la vuelta
más rápida o el número de accidentes
en los que hemos tomado parte.
Destaca también la Inteligencia
Artificial que presentarán los
vehículos que circularán por las
carreteras de Burnout 2. No
solamente nuestros rivales, sino que
los coches que tendremos que ir
sorteando adoptarán patrones de
comportamiento dependiendo de
nuestra actitud y la de nuestros
rivales. Por ejemplo, si nos
dirigimos de frente contra un coche
que viene tranquilamente por su
carril, éste empezará a hacernos
luces y a hacer sonar su bocina. Y
cuando el choque parezca ya
irremediable, intentará esquivarnos
zigzagueando, lo que a veces será
peor, pues no sabremos cuál será su
trayectoria definitiva...
La experiencia en multijugador
por desgracia se limita a dos
jugadores simultáneos en diferentes
modos de juego, como Carrera
Individual o Choques Espectaculares.
Las opciones online no han llegado a
ofrecer la posibilidad de juego a
través de Internet. Acclaim se ha
preocupado de dotar a su juego de
una compatibilidad con el servicio
online de Microsoft, aunque ésta
pueda considerarse poco más que
anecdótica. Gracias a ella podréis
colocar vuestras mejores
puntuaciones en Internet,
permitiendo así que cualquiera pueda
admirar vuestros progresos.
Conclusión
Si lo que buscas es velocidad a
raudales y desbordamientos de
adrenalina este es tu juego. En
Burnout 2 encontrarás carreras con
dos finalidades, ganar y chocarte
con el mayor número de vehículos
posible. Sin duda los puntos fuertes
del juego son la sensación de
velocidad y el sistema de impactos
único de la saga.
La única pega es que no dispone de
modo multiplayer en Xbox Live, pero
bueno, todo no puede ser.